Para saber más de la granada y sus lecturas
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domingo, 16 de octubre de 2016
sábado, 9 de enero de 2016
domingo, 20 de diciembre de 2015
MITOS: Entre el 20 y el 23...
...de diciembre sucede el solsticio de invierno, pero le dedicamos el día 21.
Fuentes:
http://www.sabercurioso.es/
http://cultura-arte-y-todo-lo-demas.over-blog.es/
El solsticio hiemal es el acontecimiento que vivifica la Naturaleza con su luz y su calor, razón por la cual, para todas las culturas antiguas, representaba el auténtico nacimiento del Sol y, con él, toda la Naturaleza comenzaba a despertar lentamente de su letargo invernal y los humanos veían renovadas sus esperanzas de supervivencia, gracias a la fertilidad de la tierra. En el solsticio de invierno, todos los pueblos antiguos celebraban el nacimiento del astro rey mediante grandes festejos, caracterizados por la alegría general y acompañados de ceremonias colectivas, centradas en cantos y danzas rituales y en la recogida de ciertas plantas mágicas, como el muérdago. Las grandes hogueras tenían la función de provocar el calor y la fuerza de los rayos de un sol recién nacido, que encaraba su curso hacia la primavera, inundando la tierra con su poder regenerador. Otro tanto sucedía durante el solsticio de verano, época adecuada para mostrarle, al divino sol, el agradecimiento de quienes habían sobrevivido un año más, gracias a su generosa intervención en el ciclo agrícola y ganadero. Con el desarrollo de las culturas urbanas, los rituales solsticiales agrarios no desaparecieron, sino que se adaptaron a las nuevas circunstancias y necesidades. Por eso, las fiestas paganas más importantes rebasaron el ámbito campesino y se convirtieron en ciudadanas, de forma que la fecundidad que en origen solicitaban para el campo y el ganado, pasó a comprenderse como prosperidad y riqueza para la ciudad.
En la antigua Grecia, el culto popular de Dioniso estaba repartido en cuatro grandes festividades: las dos primeras (las Dionisíacas de los campos y las Leneas) se celebraban alrededor del solsticio invernal, con carácter propiciatorio de la fertilidad/prosperidad y en medio de festejos, caracterizados por la gran alegría general. Las dos últimas tenían lugar en la primavera y festejaban la resurrección de la Naturaleza.
En Roma, la celebración de las Saturnalias (fiestas dedicadas a Saturno, padre de los dioses olímpicos y dios protector de la Naturaleza) duraba una semana. Después de la ceremonia religiosa, había grandes festejos y banquetes, se abolían temporalmente las clases sociales y, en los ágapes, los señores servían a sus esclavos; cesaba toda actividad pública (en tribunales, escuelas, comercios, operaciones militares, etc.) y no se permitía ejercer ningún arte ni oficio, salvo el de la cocina; se imponía el hacerse regalos unos a otros, los ricos convidaban a sus mesas, bien surtidas, a los pobres que llamaban a sus puertas, se practicaban juegos de azar, etc.
En los mitos solares de todas las culturas antiguas, ocupa un lugar central la presencia de un dios joven (Jesucristo en la religión cristiana), que cada año muere y resucita, encarnando en sí los ciclos de la vida de la Naturaleza.
Durante el solsticio de invierno, la imagen del dios egipcio Horus era sacada del santuario para ser expuesta a la adoración pública de las masas. Se le representaba como un niño recién nacido, recostado en un pesebre, con cabello dorado, con un dedo en la boca y el disco solar sobre su cabeza.
Mitra, uno de los principales dioses de la religión hindú, objeto de un culto aparecido unos mil años antes de Cristo, cargaba con los pecados y expiaba las iniquidades de la humanidad, era el principio mediador colocado entre el bien (el dios Ormuzd) y el mal (el dios Ahrimán), el dispensador de luz y bienes, mantenedor de la armonía en el mundo y guardián y protector de todas las criaturas, y era una especie de mesías que, según sus seguidores, debía volver al mundo como juez de los hombres. Era un dios que había nacido de madre virgen, en el solsticio de invierno, en una gruta o cueva, fue adorado por pastores y magos, obró milagros, fue perseguido, acabó siendo muerto y resucitó al tercer día.
Baco, otro dios solar romano, también estuvo destinado a cargar con las culpas de la humanidad, también fue asesinado y despedazado (como Osiris) y su madre también lo buscó (como Isis) y recogió todos sus pedazos y lo resucitó. Según la tradición, Baco moría despedazado en el equinoccio de primavera y resucitaba a los tres días.
La cultura celta, además de las tribus nórdicas y el paganismo germánico, daban al solsticio de invierno el nombre de Yule, este término se remonta al nacimiento de la palabra, con raíces arcaicas indoeuropeas se refiere a la tradición de observar los astros y los cambios climáticos.
Se celebra, según la cultura celta, el renacimiento del dios y los espíritus, después de su muerte en Samhain, fecha en la que se celebra el año nuevo druídico celebrado en la noche del 31 de Octubre y la madrugada del 1 de Noviembre, el periodo entre Samhain y Yule, era llamado la estación oscura, días de mayor intensidad del invierno y menor cantidad de luz solar.
domingo, 29 de noviembre de 2015
MITOS: LA DIOSA QUE DANZA
AMA NO UZUME
Ama no Uzume es la diosa de la felicidad, la
fertilidad y la danza. Ella fue, en gran parte, responsable de la salida de Amaterasu,
diosa solar, fuera de su caverna.
Ama no Uzume es la diosa de la felicidad, la
fertilidad y la danza. Ella fue, en gran parte, responsable de la salida de Amaterasu,
diosa solar, fuera de su caverna.
El hermano de
Amaterasu, el dios tormentoso Susano, había destrozado sus edificios sagrados y
había matado una de sus doncellas porque ella rechazó confiar en él. La diosa, aterrorizada y llena de ira, se retiró en una cueva. El
mundo, sin la iluminación del sol, se volvió oscuro.Los dioses no podían atraer
a Amaterasu y sacarla de su escondrijo.
Uzume, inteligentemente, volcó una tina cerca de la cueva y comenzó un baile sobre ella,
arrancando su ropa delante de otras deidades. Ellos consideraron esto tan
cómico que se rieron calurosamente de la vista.
Amaterasu los oyó, y
miró detenidamente hacia fuera para ver de qué se trataba todo ese alboroto. Al asomarse, vio su glorioso reflejo en un espejo que Uzume había
colgado sobre un árbol, y con lentitud salió de su escondite.
En aquel momento, el
dios Ame-no-Tajikarawo giró hacia adelante y cerró la cueva detrás de
ella, impidiendo a la diosa volver a esconderse. Las deidades entonces pidieron
a la diosa del sol que no se volviera a ocultar. Ella estuvo de acuerdo, y la
luz fue restaurada a la tierra.
Uzume todavía es
adorada hoy como un Shinto kami, deidades indígenas a Japón. También la conocen
como Ame-no-Uzume, la Gran Persuasora.
domingo, 18 de octubre de 2015
domingo, 23 de agosto de 2015
MITOS II: HERMES
Hermes cumple a la perfección, desde su su naturaleza original pelasga, dos de las propiedades del mito: la ambigüedad y la contradicción...Hay tanto para contar sobre él y conoce tanto...
domingo, 9 de agosto de 2015
MITOS I: SARASVATI
La cosmogonía india es inabarcable y, la mayoría de las veces, incomprensible, sobre todo para un occidental.
SARASVATI, diosa de las Artes y la Sabiduría, es uno de los símbolos de la civilización védica, que tuvo su origen en las orillas del río Sarasvati (hoy llamado Sarsuti, en la región del Saptashindu). En un primer momento fue la diosa purificadora de las aguas; posteriormente, la Diosa adquiere una imagen más definida y se la considera hija y mujer espiritual de Brahma. La vemos montando un cisne ( el corcel de tal dios) y lleva en la mano, como símbolo de su río, un loto. En su aspecto de diosa de las Artes y la Música, sostiene una vina. Al ser la creadora del alfabeto sánscrito y del logos indio, sostiene un pergamino que simboliza la palabra.
Hay tanto qué contar...
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